
Cuando se trata de amparar monopolios de comunicación o grandes corporaciones próximas a sus intereses, el diario español El País da un paso al frente y sale en su defensa. Tal es lo que ocurre en el caso de la reciente movida del gobierno argentino en relación con la empresa cuasi monopólica Papel Prensa, propiedad mayoritaria de las sociedades empresariales de los diarios Clarín y La Nación de Buenos Aires.
Una cosa es el centro progresismo de andar por casa del diario español y otra cosa bien distinta son los negocios corporativos en los que es la guita la que manda. Con lo que se come no se juega.
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